Librerías en Japón: formatos, organización y el mercado del manga (Kinokuniya Shinjuku)

De librerías por Japón

Cómo los formatos condicionan el espacio y viceversa

Pasearse por una librería en Japón puede resultar una experiencia tan apasionante como confusa. El orden casi maniático es evidente enseguida: no hay un centímetro del espacio de exposición desaprovechado. Sin embargo, el orden real puede ser más difícil de captar en un primer vistazo.

Para quienes no estén familiarizados con las formas de edición de Japón, uno de los primeros aspectos a dirimir es el de los formatos.

Básicamente, existen dos estándares de formato para impresión, pensados siempre para optimizar el uso del papel y el área de impresión: el formato A -¿quién no conoce el DIN A4- y el formato B. En Asia, además, existe una variante de este segundo, conocida como JIS B, y que debe sus particulares dimensiones al formato tradicional del papel japonés.

Las máquinas de impresión japonesas están ideadas para optimizar ambos estándares (A y JIS B) y por eso llama la atención la diversidad de formatos de edición en el país: algunos recuerdan a los formatos europeos, mientras que otros guardan unas proporciones totalmente distintas.

Así, en un país donde el uso racional del espacio es capital, es bastante normal, no solamente que los formatos de publicación estén extremadamente estandarizados de forma general, sino que las librerías también sean un reflejo de esa tendencia. Por eso, donde, en España, separamos, por ejemplo, en la narrativa, el formato de bolsillo, en Japón también es frecuente que los libros en formato bunko (estándar A6: 105x148 mm) tengan una sección propia, con estanterías y estantes perfectamente calculados para el mayor aprovechamiento de espacio y exposición posible.

Aunque, con cerca de 12 000 lanzamientos mensuales entre libros, revistas, manga, fascículos, etc., el problema del espacio es solo la punta del iceberg.

¿Cómo se organiza entonces una librería japonesa?

 Básicamente, tanto los kioscos como las librerías de barrio, como las grandes cadenas de librerías usan un sistema muy parecido de organización, que va adquiriendo capas y subcapas cuanto más grande y/o complejo es el punto de venta, aunque pueden resumirse en cuatro niveles principales:

- Primero, la categoría temática: Las distintas plantas y zonas se dividen por grandes géneros como literatura japonesa, literatura extranjera, ensayo, arte, cocina, infantil, manga y revistas. La zonificación es visible desde el acceso, y en cada planta hay mesas de novedades y áreas de recomendados. Esta categorización guía el recorrido del lector y genera microambientes especializados.

- Segundo, la editorial: Sobre todo en manga, literatura juvenil y ediciones bunko, la presencia de grandes editoriales —Shueisha, Kodansha, Square Enix, Kadokawa, Shogakukan— no solo marca la oferta, sino la estructura misma del mobiliario. Las estanterías suelen estar rotuladas con logos y colores corporativos exclusivos que ayudan a identificar rápidamente colecciones, series y novedades de cada sello.

- Tercero, el subgénero/demografía: En el caso del manga, los subgéneros (shōnen, shōjo, seinen, josei, BL, deportes, horror...) se reflejan en estantes señalizados y, muchas veces, en el diseño gráfico de los lomos y etiquetas. Dentro de la sección de cada editorial, los subgéneros pueden estar agrupados físicamente —por ejemplo, divisiones para los “Jump Comics” de Shueisha o los “Big Comic Spirits” de Shogakukan— aunque, en la práctica, la prioridad la tiene el bloque editorial.

- Cuarto, el orden gojūon: Los títulos y autores se ordenan según el sistema fonético japonés あ–か–さ–た–な…, es decir, el gojūon, que rige desde las bibliotecas nacionales hasta el último kiosco del metro y agrupa 46 sílabas básicas (aunque en la antigüedad eran 50, y de ahí su nombre:  “gojū” = 50, “on” = sonidos).

a

i

u

e

o

あ

い

う

え

お

k

か

き

く

け

こ

s

さ

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そ

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ね

の

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ふ

へ

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や

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ろ

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わ

を

n

ん

 Este modelo en cuatro niveles se adapta según el tamaño y la vocación del punto de venta: en grandes cadenas hay más niveles y especialización (por ejemplo, pueden primar los géneros y, dentro de ellos, las editoriales, seguidas por los autores o títulos, y así sucesivamente), mientras que en librerías de barrio y kioscos de estación la estructura se simplifica, y se prioriza la novedad, la revista semanal y los títulos de máxima rotación.

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By Bobby, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4005176

Exposición y rotación

La exposición y visibilidad de títulos en una librería japonesa obedece a la lógica de la novedad, el ranking de ventas y la presión editorial:

- Portadas en mesas y displays: Tan solo los bestsellers, novedades recientes y obras promocionadas reciben el privilegio de exhibirse con la portada visible, tanto en la zona de entrada como en la sección editorial correspondiente.

- Lomos mayoritarios: El grueso del catálogo queda relegado a la visualización lateral del lomo. En el caso de mangas, la homogeneidad visual y los colores corporativos permiten que el lector identifique rápidamente el género y la editorial, pero solo los títulos con alta rotación se mantienen presentes una vez pasan los primeros meses desde la publicación.

- Rotación y desaparición: El mercado japonés es extremadamente “cruel” con los títulos y los autores. Excepto las obras consagradas y los fenómenos de ventas, la mayoría de manga y libros desaparecen de las estanterías tras una breve temporada, y la reedición solo se produce en casos de repunte mediático, reediciones aniversario o adaptaciones a anime/drama. Incluso series en curso pueden presentar lagunas en tomos intermedios, y los spin-offs menores raramente conservan lugar físico en tienda.

Recorrido de un lector por la planta de manga de Kinokuniya Shinjuku

Kinokuniya es la cadena de librerías más importante de Japón, perfectamente representada por su librería insignia en el popular barrio de Shinjuku, que cuenta con 9 plantas, además de dos sótanos.

Un lector que quisiera adquirir, por ejemplo, el último volumen de Kingdom (キングダム, Yasuhisa Hara, Shueisha), debería acceder al edificio a través de la planta baja, repleta de tiendas pop-up con figuras, merchandising y colaboraciones efímeras, además de una amplia sección de revistas japonesas y áreas dedicadas a souvenirs y artículos de papelería pensados para el visitante internacional.

A continuación, debería dirigirse a la octava planta, íntegramente dedicada al manga. Nada más salir del ascensor, se encontrará:

- Zona de novedades y lanzamientos recientes: Con los últimos números de revistas como Shōnen Jump, Big Comic, Morning a un lado y los lanzamientos recientes en el centro.  

- Estanterías de manga por editorial:
Adentrándose en la planta, el manga se dispone claramente separado por editoriales (Shueisha, Square Enix, Kodansha, Shogakukan, Kadokawa, etc.) fácilmente identificables mediante la cartelería.

- Dentro de cada editorial: género, colección y orden gojūon:
En este espacio, la primera suborganización interna suele distinguir entre las principales demografías o colecciones de la editorial (por ejemplo, dentro de Shueisha, se agrupan las series Jump, las Jump+ digitales, Jump SQ, etc.).
Después, se pueden observar agrupaciones por género y demografía, aunque suelen estar menos segmentadas físicamente: los títulos se disponen siguiendo el orden alfabético japonés (gojūon) por autor o por título.

De este modo, para encontrar el título de ejemplo, el lector deberá:

- Localizar la zona de Shueisha.

- Posteriormente, localizar la sección Jump.

- Y, dentro de la misma, ubicar Kingdom siguiendo el orden gojūon.

Obviamente, si se trata de un tomo nuevo, lo encontrará entre las novedades de la entrada; pero, si es un volumen anterior, estará en su lugar correspondiente en las estanterías.

Adicionalmente, en este caso, dada la popularidad del título (más de 120 millones de ejemplares en circulación hasta la fecha) lo más probable es que el lector pueda encontrar ejemplares de la colección al completo, aunque es esta una suerte reservada solamente para los títulos con mayor rotación. La realidad es que muchos títulos ni siquiera llegan a exponerse y, cuando lo hacen, generalmente solo puede encontrarse el último volumen de la serie.

El pez grande se come al chico

La lógica del mercado resulta implacable: En 2023, el mercado japonés del manga alcanzó un récord histórico con ventas totales de 693 700 millones de yenes (más de 4 300 millones de dólares), lo que equivalió a un 43,5% del mercado editorial total.

Sin embargo, la realidad es que los 10 títulos más vendidos en un año llegan a suponer más del 20% de toda la facturación de tomos, y los 50 títulos más vendidos frecuentemente representan alrededor del 50-60%. Y el resto de los miles de títulos que se publican anualmente tienen que competir duramente para hacerse un lugar bajo el sol, a menudo con tiradas de pocos miles de ejemplares.

Si se añade a esto el auge tremendo de las ventas en formato digital (se calcula que alcanzan actualmente un 70% del mercado), puede entenderse que el negocio de las librerías no está pasando por su mejor momento. Muestra de ello es la desaparición de casi 5 000 librerías (un 30%) en el país en los últimos 10 años, y que muchos municipios (se calcula que en torno al 28%) ya no cuenten con ninguna librería física.

No obstante, para los que tienen la suerte de encontrarse en cualquier ciudad grande de Japón, visitar una librería sigue despertando una envidia (sanísima): por la cantidad y variedad de títulos que se encuentran; por la exquisitez en la edición, gestión y exposición de los títulos, y porque sigue siendo un país en el que los libros son comparativamente baratos.

Y juzgando por la cantidad de personas que se aglomera constantemente, por lo menos en las grandes librerías, es razonable pensar que todavía le queda un largo recorrido al libro impreso.

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