Erbil: historia, bazares y vida kurda en la ciudadela milenaria
Erbil: Desde lo alto de esta ciudadela, más de 70 siglos de historia os observan
La Región Autónoma de Kurdistán
La lucha kurda por crear su propio estado existe, como
mínimo, y formalmente, desde el final de la Primera Guerra Mundial. Y en Irak,
concretamente, llegó incluso a crearse un efímero (y no reconocido) Reino de Kurdistán entre los años 1922 y 1924, el cual fue rápidamente cortado de raíz
por los británicos cuyo gobierno controlaba la zona tras la caída del Imperio
Otomano.
Pocos años después, en 1932, Irak obtuvo su independencia formal
y se convirtió en una monarquía constitucional que se mantuvo durante algo más
de 3 décadas, hasta que el panarabista Partido Baaz, liderado por Ahmad Hasanal-Bakr y con Saddam Hussein como mano derecha, la derrocara mediante un golpe
de estado conocido como la Revolución del 17 de Julio en 1968.
Once años más tarde (en 1979), Hussein asumía la presidencia,
que conservó hasta su derrocamiento en 2003.
En el interín, la situación de los kurdos se caracterizó por
la represión, las revueltas y los éxodos masivos. Seguramente, la campaña
genocida más conocida sea la "Operación Al-Anfal" (1986-1989), en la
que el gobierno de Hussein desarrolló varias fases de ofensivas militares
combinadas con bombardeos aéreos, destrucción masiva de aldeas, deportaciones y
asesinatos en masa. Se estima que, durante esos años, perdieron la vida entre
50 000 y 180 000 personas, mientras que el número de desplazados posiblemente
alcanzó el millón de individuos. Especialmente infame es el episodio del ataque químico a la ciudad kurda de Halabja en 1988, durante el cual perdieron la vida
entre 3 000 y 5 000 civiles, víctimas de los gases nerviosos y el napalm.
La caída del régimen de Saddam no terminó con las penurias
de los kurdos, quienes tuvieron que sufrir nuevas represiones por parte de ISIS durante su “estancia” en el país, asesinando, desplazando y esclavizando parte
de su población.
Comoquiera, tras la desaparición del régimen de Hussein, se
creó un gobierno provisional en el país, el cual, en 2005, se convirtió en una
república federal parlamentaria (brevemente interrumpida parcialmente entre 2014
y 2017 por el Califato de ISIS). Y es con la creación de dicha república donde
el pueblo kurdo ha alcanzado su mayor grado de autonomía gubernamental en toda
su historia con el reconocimiento constitucional de la Región Autónoma de Kurdistán (KRG), la cual, a pesar de estar integrada en Irak, cuenta con su
propio gobierno y omnipresentes fuerzas de seguridad, la Peshmerga.
La realidad es que, aunque la población en Erbil, por
ejemplo, es mayoritariamente kurda, es muy frecuente oír hablar en árabe. La
inestabilidad de varias zonas circundantes -la propia Irak, pero también Siria-
unida a la tranquilidad y seguridad de que goza la capital de la Región ha
convertido Erbil en un imán para árabes y turcos de todo pelaje.
Al-Qalat
Erbil es una ciudad que crece con una estructura de círculos
concéntricos rodeando su antigua ciudadela (Al-Qalat), que se supone habitada
continuamente desde hace más de 7 000 años, lo que la constituye en una de las
ciudades habitadas constantemente más antiguas del mundo, y que se encuentra
sobre una colina visible desde la mayor parte del resto de la ciudad.
La ciudad moderna, como de costumbre, carece de mucho
interés histórico o urbanístico, pero el casco antiguo es un gozo continuo. Todo
gira alrededor de la antigua ciudadela, incluida en el Patrimonio Mundial de la
Unesco en 2014, y cuyo acceso principal se encuentra delante de una plaza enorme
y despejada donde se reúne todo el mundo: visitantes, lugareños, kurdos,
árabes, propios y ajenos.
Y obviamente, la plaza, que está rodeada por el Bazar Qaysari, el principal zoco de Erbil, rebosa de pequeños restaurantes,
comercios, cambistas de divisa, señores que venden relojes y rosarios, puestos
de helados y bebidas, fuentes refrescantes y gente, mucha gente. Algunos, con
traje tradicional Kurdo; la mayoría, vestidos de “paisano”, paseando,
haciéndose ver, tomándose selfies e intentando refugiarse, aunque sea
parcialmente, del calor imperante.
El zoco tiene su
origen en la época otomana, aunque es difícil de apreciar porque resultó devastado
prácticamente del todo durante un incendio en 2024 y ha sido reconstruido
recientemente. Aún así, es imposible no sentirse en el corazón de la tormenta,
con sus montañas de tiendas de todo tipo -principalmente, ropa, enseres del hogar
y especias- y sus excelentes cafeterías, una de las cuales me ofreció un
ejemplo perfecto de la conocida hospitalidad kurda.
¿Café turco o café kurdo?
Durante uno de mis paseos por el bazar, decidí pararme a
tomar un café turco en una pequeña cafetería que había en su interior. Mientras
esperaba que me preparara el café, me puse a hablar con H., el encargado, al
cual le extrañaba que no prefiriera beber un café al estilo italiano, ya que
contaba con todos los medios para prepararlo. Yo le expliqué que, donde yo
vivo, es fácil tomar un café estilo italiano de buena calidad, pero que este no
es el caso del café turco, que a mí me gusta particularmente. La discusión
sobre el café fue la punta de lanza para una conversación más amplia en la que
H. me explicaba las dificultades que tienen muchos jóvenes kurdos para casarse.
Por un lado, decía, son muy respetuosos de sus tradiciones,
las cuales implican que tanto el novio como la novia han de ser aceptados por
las familias respectivas. En su caso, esto había conducido a una larga amistad con
la mujer que él hubiera deseado como esposa, pero que no llegó a concretarse en
matrimonio por las reservas del hermano de ella.
Por otro lado, el origen de la disputa también reflejaba,
intrínsecamente, otro aspecto de la vida célibe de los kurdos: al hermano de la
chica no le había gustado, decía, que H. se acercara a ella sin haberle primero
pedido permiso. Los kurdos valoran mucho la virginidad antes del matrimonio, tanto
en el caso de los hombres como en el de las mujeres, según H., y acercarse a
una mujer sin intenciones claras podía manchar la reputación de su amiga con la
que, insistía, jamás mantuvo ningún tipo de contacto físico. El hermano, celoso
de dicha reputación, había rechazado de pleno los avances de H. quien, a los 30
años permanecía virgen, según me confesaba.
La cierto es que, muy probablemente, la realidad sea tan
caleidoscópica como lo es en el resto del planeta ya que según mi amigo J., un
kurdo sirio que vive y trabaja en Erbil, uno de los atractivos del Kurdistán
iraquí para muchos iraquís no kurdos y otros visitantes periféricos, son los
numerosos burdeles que se pueden visitar, especialmente en la capital.
Comoquiera, yo confío en que la verdad de H. era verdad para
él y para muchos kurdos, especialmente porque H. me pareció una persona muy
amable y de una inteligencia muy estructurada. Por no decir que insistió en
invitarme no solo a un café kurdo que quería que yo probara, y que, por cierto,
era delicioso, sino también al café turco que le había pedido. Como cliente, no
pude aceptar esta segunda invitación, especialmente porque la conversación que
mantuvimos durante mi visita fue deliciosa.
Un falafel en Bakhtiari
Este es un ejemplo tan solo del ambiente que uno puede
encontrar fácilmente en Erbil. La noche anterior también me había fundido con
un grupo mixto de kurdos, iraquís y sirios que me invitaron a comer uno de los
mejores falafeles que pueda recordar, todo ello rematado por un excelente helado
iraní en el animadísimo barrio de Bakhtiari, un lugar que seguramente no hubiera
visitado por mí mismo, ya que, a priori, carece de prácticamente cualquier
interés histórico y/o arquitectónico.
La visita a la ciudad, de hecho, suele limitarse a la zona
de la ciudadela y el casco antiguo, donde se pueden pasar horas observando los
restos de la historia, fundiéndose en la muchedumbre animadísima, comiendo un
falafel o un shawarma de pollo o cordero acompañado de un ayran bien
fresquito, bebiendo un delicioso café o un zumo natural de frutas y oyendo el
murmullo incesante de cientos y cientos de voces hablando indistintamente en
kurdo y árabe.
Aunque un pequeño salto a la novísima mezquita de estilo
turco de Jalil Khayat, al minarete Mudhafaria, construido entre los s. XII y
XIII, o al parque de Shanadar también son indispensables, el centro histórico
de la ciudad es un imán que no deja de atraerle a uno y al que no se puede
evitar regresar una y otra vez.
Unida a la dificultad para encontrar transporte efectivo en
el país, el atractivo de Erbil hizo que decidiera utilizar como una especie de lanzadera
para el resto de mis desplazamientos en la Región. Más tarde, se demostraría
que la idea no solo era buena, sino que me permitiría estrechar mi amistad con
el antes mencionado J. y perderme una y otra vez en el enjambre humano de la
ciudadela y el bazar de Erbil.
Sin duda, la capital del país es la joya de la corona,
aunque pronto descubriría que, sin ir más lejos, el bazar de Solimania no tiene
nada que envidiar al de Erbil…
#Erbil #Kurdistán #IraqTravel #BazarDeErbil #CulturaKurda
#
📸 Puedes ver una selección de fotos relacionadas con esta entrada en Instagram:
👉
Ver galería fotográfica en Instagram
📸 Otra galería interesante:
👉
Ver galería fotográfica en Instagram
📸 Y por último…:
👉
Ver galería fotográfica en Instagram
Comentarios
Publicar un comentario