Viajar de Azerbaiyán a Georgia: Lahich, Ismailli, Sheki, Kish y Sighnaghi en marshrutka y taxi
Se hace camino al andar - De Azerbaiyán a Georgia pasando por Lahich, Ismailli y Sheki
Posiblemente, uno de los grandes indicadores del desarrollo
turístico de un país resida en la accesibilidad a los lugares de interés de
este.
Azerbaiyán es un país muy fácil de visitar, por lo general,
y, aunque ciudades como Bakú empiezan a presentar síntomas de un turismo
creciente, la realidad es que todavía es una industria en proceso de
crecimiento. Durante el primer trimestre de 2025, el país recibió,
aproximadamente, 1.231.000 turistas (frente a los casi 2 millones que recibió,
por ejemplo, Barcelona en el mismo período).
Así, acceder a destinos de interés como al pueblo de Lahich (Lahıc)
presenta todavía ciertos desafíos. La población más cercana con transporte
directo desde Bakú es Ismailli (İsmayıllı), adonde se puede acceder rápida y
fácilmente en marshrutka. Otro vehículo similar recorre la ruta entre
Ismailli y Lahich, aunque, como de costumbre, es difícil hacerse con los
horarios y la ruta exacta, por lo que, vista la distancia (unos 35 km), puede ser
aconsejable utilizar un taxi.
Se elija el método que se elija, se trata de uno de esos
lugares que generan sentimientos ambivalentes. Por un lado, Lahich tiene una
muy larga historia (más de 2 000 años) y su artesanía de cobre fue reconocida
por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2015. Por otro lado, la
concentración de turismo en el pueblo (que, por otra parte, es muy pequeño) es
notable.
Es cosa sabida que el turismo creciente tiende a despojar
los lugares de identidad, sometiéndolos a una uniformidad antinatural mediante
la mera repetición constante: mismos tipos de tiendas, mismo tipo de comida, de
bebida, de ropa, de fotos para Instagram.
Por descontado, sigue valiendo la pena visitar Lahich,
aunque solo sea para bañarse en un poco de la historia y arquitectura rural del
país, por más que la visita sea bastante corta.
Obviamente, por la misma lógica anterior, desplazarse desde
este pueblo hasta Sheki (Şəki), posiblemente uno de los lugares más
interesantes de Azerbaiyán, pasa por regresar a Ismailli y encontrar allí la marshrutka
que una ambas ciudades (la cual, desafiando al sentido común, no existe, según,
por ejemplo, el sitio web de viajes www.rome2rio.com).
De nuevo, aunque irregular, el servicio es frecuente y
eficaz, por lo que alcanzar la hermosa ciudad de Sheki no presenta ninguna complicación.
Se trata de una de las ciudades más antiguas de la zona del
Cáucaso (más de 2 700 años de historia), parte de la Ruta de la seda y también
incluida en la lista del Patrimonio mundial de la UNESCO desde 2019.
Sheki es seguramente el lugar más interesante en el país,
más allá del centro histórico de la capital.
La ciudad también mezcla muy armónicamente su impresionante
legado histórico con cierto grado de modernidad, incluida alguna que otra
cafetería de mucha calidad.
En el palacio de Sheki Khan, maravillosamente bien
conservado desde hace más de 200 años, todavía pueden verse las pinturas
originales en su interior; los varios caravasares de la ciudad han cobrado
nueva vida como hoteles; y la cercana ciudad de Kish (Kiş) sigue albergando su
preciosa Iglesia albanesa (misma etimología que Albania, pero nada que ver con
dicho país), una de las más antiguas de la región del Cáucaso, a pesar de que
la estructura actual date de los S. X-XII.
Esta última se encuentra a menos de 8 km de Sheki, por lo
que se puede acceder a la misma tanto a pie como en taxi o marshrutka.
Sheki también es un buen lugar para disfrutar de la
gastronomía local, pasear o simplemente relajarse tomando café en el centro.
Además, cuenta con una ventaja adicional, al estar ubicada
en proximidad de la frontera con Georgia. En circunstancias normales, ambos
países parecen estar conectados mediante su red ferroviaria, aunque, en el
momento de mi visita, esto no parecía ser el caso, por lo que, a priori, debe
uno primero dirigirse a Balakan (Balakən) usando una marshrutka para,
posteriormente, terminar el trayecto hasta la frontera en un taxi. A
continuación, el cruce fronterizo se realiza a pie y, al otro lado, resulta
razonablemente fácil encontrar taxis que se desplacen a las ciudades cercanas
más relevantes, como Sighnaghi (სიღნაღი), o incluso a la capital.
Como, a menudo, las marshrutkas a Balakan están
repletas de turistas, también es frecuente que el conductor ofrezca continuar
hasta la frontera por un pequeño incremento en el precio, lo cual resulta muy
conveniente.
Gran parte de mis compañeros de ruta se dirigía a Sighnaghi,
lugar que yo no había visitado anteriormente, así que mi desplazamiento a la
ciudad desde la frontera lo realicé en un taxi compartido que negociamos
duramente durante una buena quincena de minutos, ya que no parecía haber ningún
medio de transporte público alternativo.
Y una de tres: o negociamos demasiado duro, o el taxista tenía instintos asesinos y muchas prisas, o ambas… En todo caso, alrededor de 1 hora y media más tarde, alcanzamos el hermoso (y saturado de turistas) pueblo de montaña, ya al atardecer…
#Azerbaiyán #Lahich #Sheki #RutaDeLaSeda #PatrimonioUNESCO
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